Reseña de 'Los pilares de la Tierra', Ken Follett

 


"Tomaron el camino de regreso a Kingsbridge. Se encontraba a treinta kilómetros de distancia. Philip empezó a caminar. Se sentía feliz. El retorno de Remigius compensaba con creces la pérdida de la cantera. He perdido en el tribunal, se dijo, pero no eran más que piedras. Lo que he ganado es algo infinitamente más valioso: el alma de un hombre".

Llevaba tiempo queriendo leer esta novela, ya que cuando era pequeña mis padres vieron su adaptación a la televisión; recuerdo que me llamó mucho la atención aunque por mi edad tampoco era capaz de entender la historia.

No esperaba demasiado, más allá de una historia predecible y entretenida y aunque no tiene la profundidad y el carácter humanista de los clásicos, me ha sorprendido lo didáctica que ha resultado su lectura, los matices tan interesantes que tienen muchos de sus personajes y la crudeza y realismo que se refleja en muchas de sus escenas violentas.

La novela está ambientada en la Edad Media (Siglo XII) en Inglaterra, durante la guerra civil de sucesión entre la emperatriz Maud y el rey Stephen. Una de las características principales es la buena labor de documentación que llevó a cabo el autor.  Además de ser realmente fiel a los hechos históricos que refleja (batallas, muertes, conflictos iglesia - estado), retrata de manera perfecta la forma de vida de la gente en dicha época: lo que hacían para divertirse, que comían, con que actividades se ganaban la vida, a qué clase de peligros se veían expuestos y como lograban defenderse, etc. 

Además de por su faceta histórica, la novela también nos instruye ampliamente sobre la profesión de nuestro protagonista, que es albañil. La historia gira entorno a la construcción de una nueva catedral y no se describe la misma de manera banal: hay amplias explicaciones relacionadas con el tipo de material que se debe usar para cada tipo de construcción, técnicas utilizadas para el reparto del peso (qué tipo de muros y contrafuertes, arcos y demás utilizar dependiendo del peso y del material que deba soportar la estructura, incluso qué tipo y tamaño de ventanas provocarían o no el derrumbe del edificio...), los cálculos matemáticos más comunes, de qué manera influye la simetría tanto en el plano técnico como en el visual...

Otro punto fuerte son los personajes (algunos en concreto). Es una obra bastante coral, donde además hay bastante variedad de géneros, clases sociales, edades y moralidades. Tenemos también varios puntos de vista, pues cada capítulo tiene un narrador diferente. Algunos de los personajes son más estereotípicos, pero los que cabe destacar:

  • Tom: el maestro constructor de la nueva catedral. Un hombre tosco pero que ve en su profesión algo más que un sustento, sino una verdadera pasión. Me llamó bastante la atención su descripción física (hombre corpulento y con gran fuerza) con la sensibilidad que demuestra para el arte y sus relaciones personales.
  • Philip: el prior que encarga la construcción de la catedral. Un hombre que representa todo lo que debería ser un verdadero cristiano: bueno, compasivo, de convicciones firmes y honrado) pero que tiene también sus momentos de orgullo y vanidad, su carácter fuerte, iracundo e intransigente.
  • Aliena: la protagonista femenina. Es fuerte y tenaz sin resultar poco realista para la época en la que se desarrolla la historia.
  • William: un antagonista sádico, ambicioso y tremendamente inseguro que a pesar de todo es consciente de su propia depravación. 
Un punto a favor es que la novela se desarrolla a través de un periodo de tiempo bastante amplio (unos 30 y pico años), por lo que a muchos personajes les vemos por primera vez con 16 años y por última con 50, lo que permite darles un amplio margen de evolución en sus maneras de pensar y actuar. 

No encuentro ningún elemento criticable, me parece sobre todo una novela sincera: no es pretenciosa, no pretende ser más de lo que es, una historia de intrigas políticas cuya finalidad es entretener al lector. A pesar de su longitud (aproximadamente mil páginas) es increíblemente ligera, en ningún momento se me hizo pesada (es muy dinámica, todo el rato están sucediendo cosas).

En resumen, la recomiendo encarecidamente. 




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