Conclusiones de 'Tan Poca Vida'
"Entonces él miró a Jude y sintió lo que sentía cuando pensaba en él y en lo que había sido su vida; podría llamarlo tristeza pero no era una tristeza lastimera sino una tristeza masiva, que abarcaba a todos los pobres que luchaban por salir adelante, a millones de personas que no conocía, una tristeza que se mezclaba con el asombro y el estremecimiento al reconocer el esfuerzo que realizaban los seres humanos del mundo entero por vivir, aunque sus días fueran difíciles y las circunstancias penosas.
La vida es tan triste, pensaba en esos momentos. Es tan triste y sin embargo todos vivimos. Todos nos aferramos a ella; todos buscamos algo que nos dé consuelo."
Este texto se puede leer aunque no se haya leído la novela.
Decidí comprar Tan poca vida durante una feria del día del libro en 2025. Llevaba bastante tiempo oyendo hablar de ella, no porque fuera de estas novelas aclamadas internacionalmente que se ponen de moda, sino porque al parecer resultaba bastante controvertida y divisoria. Pocas veces he visto tanta polarización de opiniones; o bien es la historia más triste escrita nunca o es lacrimógena y vacía, sólo buscando el llanto artificial del lector.
Como no parecía haber consenso, decidí leerlo por mi cuenta llevada por la curiosidad, con el objetivo de formarme mi propia opinión.
Ahora que lo he terminado (dos semanas antes de escribir este texto), no me posiciono en ninguno de esos extremos. No es la novela más desgarradora que he leído en mi vida (quizás he leído demasiados clásicos existencialistas y estoy un poco inmunizada) pero desde luego lo que no es, es una historia superficial que busca la lágrima fácil.
Si tuviera que describirla a grandes rasgos, diría que es valiente por tratar los temas que trata, pero sobre todo por CÓMO los trata.
No es fácil escoger como hilo conductor de tu historia el trauma y menos aún describirlo con la constancia y la profundidad con que aquí se relata.
Nuestro protagonista es un joven extremadamente retraído que sufrió continuos abusos sexuales y maltrato psicológico cuando era muy pequeño (desde los 8 años aproximadamente). Al contrario que en la mayoría de ocasiones en las que se trata este suceso en la ficción, aquí las consecuencias no sólo se exploran en el terreno sexual y romántico (incapacidad de disfrutar de las relaciones sexuales, de mantener una relación emocional estable o rechazo total al contacto físico) sino que se extrapolan a todos los ámbitos de la vida del protagonista.
Conocemos a Jude desde los 8 años hasta los 50 y observamos como las heridas tanto emocionales como físicas le persiguen en todo momento: problemas de salud graves, autosabotaje, ausencia total de autoestima (incapacidad para creer que nadie le pueda querer sin buscar algo a cambio), falta de comunicación con familia y amigos (lo que erosiona sus relaciones más cercanas), etc. El trauma tampoco es solamente explorado desde la perspectiva de la víctima, sino también desde la de sus seres queridos. Transmite la desesperación de una familia y unos amigos conscientes de que hay un problema de fondo que no comprenden del todo (pues se les oculta) y, sobre todo, la frustración de querer salvar a alguien que no quiere ser salvado.
¿Es moral obligar a alguien a seguir viviendo si sólo encuentra alivio pensando en la muerte? Podemos utilizar el discurso moralista común y decir que en el fondo todo tiene solución, sólo que esa persona no es capaz de verlo por su estado mental. Pero la realidad es que hay dolores que sólo comprendes de verdad si los has experimentado tú mismo.
Y en esto radica para mi la valentía del libro. En el mundo actual (flower power) donde a todo hay que verle el lado bueno, donde todo lo que te pasa tiene que tener un significado mayor, la gente no soporta que le digan a la cara que:
No, no todos los dolores enseñan algo. Hay experiencias que no enseñan ni fortalecen, sólo destruyen. Las heridas pueden ser tan profundas que no pueden curarse nunca. Algunas cosas resultan tan determinantes que destrozan tu vida para siempre.
Jude no tiene arreglo, y, lo más importante, no quiere que nadie le arregle. Es perfectamente consciente de que su vida se echó a perder y lo único que puede hacer es imaginar que hubiera podido llegar a ser si no hubiera vivido lo que vivió.
Esta conclusión que la novela te pone delante de la cara, de manera bastante clara además, demuestra que la autora se toma el tema en serio y que, como mínimo, conoce como funciona la mente y la naturaleza humana.
La relación de amistad entre los cuatro protagonistas (la amistad masculina es otro de los pilares de la historia) también se muestra de manera agridulce (compleja, con momentos de distanciamiento y ausencia de contacto, diferentes puntos de vista, cambio de prioridades, comentarios hirientes, errores en momentos de ira, etc). Pero el cariño siempre permanece a pesar de todo.
En cuanto a las críticas que señalan que es exagerado por todas las desgracias que vive Jude, tengo que decir que: lamentablemente hay personas para las que la vida es una sucesión de desgracias (y no es algo tan poco común).
¿Recomiendo el libro? Por supuesto, a no ser que seas altamente sensible a temas como el abuso sexual, la automutilación o el suicidio (en este sentido es muy gráfico).


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